Friday, February 20, 2009

Mi experiencia reportando sobre los reyes de España en Miami


Mi reportaje de hoy fue sobre la visita de los reyes de España a la inauguración del festival de comida y vino en Miami Beach. Cuando me vi en la arena, mirando la alfombra roja por la que pasarían sus majestades, rodeada de fotógrafos, camarógrafos y reporteros que esperaban como yo su arribo, me di cuenta, por primera vez, del significado que tenía el momento que vivía. Yo, una inmigrante, una simple cubanita nacida en Colon, pueblo de Matanzas, cerca de Perico y Manguito, casi que recién llegada a este país como aquel que dice, estaba a punto de ver los reyes que desde pequeña conocía sólo por las revistas Hola y los comentarios de mi abuela paterna. Una periodista debe ser más fuerte. "No des muestras de debilidad porque tú tienes que mostrarte lo suficientemente fuerte como para cubrir noticias inhumanas" me han aconsejado. Pero no pude contenerme.

Antes de la aparición de sus majestades, me acordé de mi abuela y como una niña chiquita y hubiese sido ayer y no hace ya casi cinco años que abuela murió, me eché a llorar. Fue el recuerdo del hecho que mi abuela murió el día que el príncipe Felipe finalmente se casó lo que creo activó mi tristeza. Ella siempre estaba pendiente del príncipe, que si la gente decía que ya estaba en edad para casarse y él no lo hacía. Qué si había terminado con esta novia y ahora salía con una modelo. Que si decían que a la reina no le gustaba su nueva pareja. Bueno, en fin, qué secreto de la monarquía no se conocía mi abuela? Lo increíble es que mi padre pasó por Miami a su regreso del velorio de mi abuela en España, donde ella murió y el souvenier que me entregó en el aeropuerto fue un pasador con una foto del príncipe y su esposa acabados de casar. "Esto está álla por donde quiera, en cualquier esquina de España te venden uno," me dijo. Hasta este día no sé si mi papá se dio cuenta de la ironía tan grande que representaba que el príncipe finalmente se casara el día que abuela moría, considerando que a ella le hubiese encantado ver todos los detalles de su hermosa boda. Cómo iba a saber que no viviría para verla? Por otro lado, pensé que desde el otro mundo la había visto y disfrutado, e incluso, hasta puedo que ido más tranquila, o contenta. Pero a esta conclusión racional no llegué en ese momento; sólo recuerdo que vi el pasador con los príncipes de España y empecé a llorar, acordándome de ella, como hice nuevamente cuando vi a los reyes del España, los padres de su príncipe favorito, cinco años después. El dolor era igual de intenso. Los años no habían mitigado la ausencia.

De regreso al canal, casi terminado el trabajo, tuve una revelación similar a las de los días en que cubrí la visita de George W. Bush, o cuando le hice una pregunta a Bill Clinton, o vi a McCain, a Hillary y a Obama (por supuesto, en diferentes ocasiones, no todos a la vez): "Es maravilloso este país!" pensé en ese momento "Aquí se puede ser lo que uno quiera, sin la obligación de pertenecer a este, o aquel partido. Cada cual tiene la oportunidad de llegar, pensar, creer, hacer lo que luche, quiera y anhele. Qué bella es la democracia! Soy libre. Los que hemos vivido sin ella nos damos cuenta de cómo se siente cuando la tenemos. A mi abuela le hubiese gustado que me sintiese así. Y ni hablar del orgullo y la alegría que le hubiese dado ver las fotos que les tiré de cerca a los reyes. Esas fotos que les tiré para ella, no para mí, a quien lo reyes no me interesan. Ahora miro las fotos y no les veo el valor que tuviesen si las pudiera compartir con ella, pero qué se puede hacer. Uno nunca olvida a los seres queridos que ya no está, sólo aprende a vivir sin ellos.

He llegado a tres conclusiones: Una, nuestros logros, premios, o alegrías cobran valor cuando se tiene con quien compartirlos.
Dos, el vacío que deja un ser querido que muere es irremplazable. Uno vuelve a sonreír, sigue adelante, vive y aparentemente olvida, pero siempre, de vez en mes y de vez en cuando, los recuerda y los extraña...... Y es que el vacío que deja la perdida de un ser querido es permanente. Nunca se reemplaza una abuela, porque nunca uno quiere y se siente tan querido como por ellas.
Tres, la muerte no mata el amor. No porque la persona no esté, la dejamos de amar.

1 comment:

  1. Te felicito, es una linda historia que solo aquí por este medio es meritorio comentar, fíjate que yo tuve la posibilidad de ver y retratar a los reyes en el Hotel Bilmore y solamente se comento entre el grupo de reporteros que íbamos a ver a los reyes de España por primera vez en persona y no en la revista Hola, por otro lado hubo algunas decepciones porque a los reporteros no les permitieron acercarse cuando los reyes subían las escalera y que brevemente se detuvieron ante las cámaras de todos los foto- reporteros y camarógrafos de televisón. Te puedo decir que has sido afortunada y a su vez me conmoviste también mis recuerdos familiares porque es verdad que en Cuba nuestros padre y abuelos pensaban como tu linda abuelita. ahora solo te queda preservar ese recuerdo y contárselo a tus sucesores que estoy seguro que consideraran tu cuento como uno
    de sus preferidos para tener felices sueños.
    Gracias por compartir tan linda emoción. Saludos,Fernando Castells

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